Ciclismo y diseño son dos mundos que, a primera vista, pueden parecer distantes, pero ambos comparten una profunda conexión con la creatividad, la exploración y la búsqueda de inspiración. En este contexto, nos encontramos con Dale Atkinson, un destacado diseñador de interiores, cuya pasión por el ciclismo sirve como un hilo conductor para explorar su visión sobre la industria del diseño, las relaciones humanas y el bienestar en la actualidad. Acompáñame en este recorrido, donde la bicicleta se convierte en el medio para descubrir las ideas que dan vida a sus proyectos.
Un encuentro inspirador en Richmond Park
La elección de Richmond Park como punto de partida para una conversación sobre diseño y ciclismo no es casual. Este hermoso parque londinense es un refugio tanto para ciclistas como para amantes de la naturaleza. En una mañana primaveral, el editor Hamish Kilburn se reunió con Dale Atkinson, fundador de Rosendale Design, para emprender una travesía de 60 millas por las colinas de Surrey. Mientras pedalaban, la conversación fluyó naturalmente, tocando temas que van desde la evolución del diseño interior hasta la importancia de la conexión humana en el sector del alojamiento.
Atkinson, quien ha hecho de Richmond su hogar, expresó su entusiasmo por explorar los alrededores: “Este lugar está lleno de inspiración. La arquitectura de las antiguas mansiones y la belleza de los jardines, como Kew Gardens, son solo algunas de las cosas que me motivan a crear”, dijo mientras comenzaban su travesía.
Desdibujando las fronteras en el diseño
Durante la conversación, Kilburn planteó un tema crucial: la tendencia a **desdibujar las fronteras** entre hoteles, clubes y residencias. Atkinson reflexionó sobre cómo esta evolución no solo es aceptable, sino necesaria. A medida que los espacios de vida y trabajo se vuelven más indistinguibles, los diseñadores enfrentan el reto de crear ambientes que satisfagan las diversas necesidades de los clientes.
- Los clubes privados han empezado a ofrecer instalaciones para trabajar y socializar.
- Los hoteles buscan crear un ambiente similar al de un hogar para atraer a los huéspedes.
- La pandemia aceleró la necesidad de espacios que fomenten la comodidad y la productividad.
“La clave es crear espacios que no solo sean funcionales, sino que también se sientan acogedores”, añadió Atkinson, resaltando cómo la **conexión emocional** con el espacio es fundamental para los usuarios.
Desafíos y logros en el camino empresarial
Fundar Rosendale Design en 2014 fue un paso significativo para Atkinson, pero no estuvo exento de desafíos. La pandemia, como para muchos, fue un momento crítico que puso a prueba la resiliencia de su estudio. No obstante, también ofreció oportunidades para adaptarse y aprender a ser más flexible.
“Cada nuevo proyecto es una inyección de energía”, compartió Atkinson. Su enfoque en las relaciones personales ha sido un pilar en su éxito, permitiéndole establecer vínculos duraderos con sus clientes. Entre sus proyectos más destacados se encuentra el trabajo con **Badrutts Palace** en St. Moritz, donde la colaboración se ha vuelto un verdadero honor.
Bienestar: más que una tendencia
La conversación se tornó hacia el concepto de **bienestar** y su transformación desde 2020. Atkinson señaló que, aunque siempre ha existido un enfoque en la salud física y mental, la pandemia impulsó una visión más holística del bienestar. “La conexión con la naturaleza y la sostenibilidad han cobrado un nuevo sentido en el diseño”, afirmó.
- El impacto del confinamiento llevó a una reevaluación de los espacios personales.
- La necesidad de entornos que promuevan el bienestar ha crecido exponencialmente.
- La sostenibilidad se ha integrado más en las decisiones de diseño.
La importancia de las relaciones en el diseño interior
Las relaciones humanas son esenciales en el trabajo de Atkinson. Su trayectoria incluye colaboraciones con figuras destacadas, como el chef **Michelin** Jason Atherton. “He cultivado amistades a lo largo de los años, lo que se traduce en confianza en el trabajo”, explicó.
Este enfoque en las relaciones no solo ha beneficiado a Atkinson, sino también a sus clientes, quienes valoran la atención personalizada que reciben. “Diseñar para personas es lo que realmente me motiva”, concluyó Atkinson, destacando el valor de la confianza mutua en su trabajo.
Lecciones aprendidas en el camino
Al reflexionar sobre su trayectoria, Atkinson compartió importantes lecciones para quienes buscan incursionar en el diseño interior. La primera: la **importancia de las relaciones**. “Un equipo cohesionado que disfruta trabajar junto es fundamental para el éxito del proyecto”, afirmó.
Además, enfatizó la necesidad de confiar en uno mismo y en las propias instancias. “A veces, debes luchar por tus ideas y demostrar tu pasión. Los clientes responden a esa energía”, aconsejó, recordando que la percepción de confianza puede influir significativamente en la decisión de un cliente.
El papel de la iluminación en el diseño
Por último, Atkinson habló sobre su experiencia previa como diseñador de iluminación, un aspecto que considera crucial en cualquier proyecto. “La iluminación puede transformar un espacio. No se trata solo de iluminar, sino de crear atmósferas”, explicó.
Cuando se carece de un consultor de iluminación, los diseñadores pueden caer en la trampa de no aprovechar completamente las propiedades de la luz. “Entender cómo trabajar con la luz natural y artificial puede marcar la diferencia en el éxito de un diseño”, concluyó Atkinson.
Al final de su jornada, Kilburn y Atkinson continuaron su ruta hacia las colinas de Surrey, donde la conversación y el ciclismo se entrelazaron en una travesía que celebró la creatividad, el bienestar y la importancia de las relaciones en el mundo del diseño. Sin duda, la experiencia fue un recordatorio de que, a veces, es necesario salir de la oficina y buscar inspiración en el entorno natural.



























