La transformación de un resort icónico no es tarea sencilla, pero cuando se hace con visión y respeto por su historia, el resultado puede ser excepcional. En el caso del JW Marriott Khao Lak Resort, la renovación ha sido un emocionante viaje hacia el futuro, sin perder de vista sus raíces. Este proyecto no solo renueva las instalaciones, sino que también reinventa la experiencia de los huéspedes en un entorno de lujo.
Un ambicioso proyecto de renovación
El histórico resort, ubicado en la hermosa playa del distrito Takua Pa en Khao Lak, Tailandia, ha sido un referente en la industria hotelera durante años. La firma BLINK, bajo la dirección de su fundador Clint Nagata, se embarcó en un proyecto de renovación total que abarcó tres años. Este desafío permitió a BLINK aplicar su filosofía de ‘creación de lugar’ en un contexto amplio y significativo.
La renovación incluyó la actualización de 293 habitaciones existentes y la incorporación de 127 nuevas, que abarcan desde habitaciones de lujo hasta villas con piscina. Además, se añadieron instalaciones como el Sala Restaurant & Pool Bar, el DRIFT Beach Bar & Grill y el JW Grand Ballroom, proporcionando a los visitantes una experiencia más completa y contemporánea.
Diseño inspirado en la cultura tailandesa
La renovación se inspira en la rica cultura de Tailandia, especialmente en la arquitectura Lanna del norte del país. Nagata explicó que la idea era celebrar los patrones y motivos Lanna de formas nuevas y originales. Este enfoque no solo moderniza el resort, sino que también lo conecta profundamente con su entorno.
El uso de una paleta de colores basada en la cultura Lanna es evidente en todas las habitaciones y suites. Elementos como:
- Tejas de barro rojo que reflejan la tradición local.
- Textiles Lanna recreados en los patrones de los cojines.
- Muebles de teca pesada que aportan calidez y autenticidad.
- Mesas de café elaboradas por artesanos locales a partir de tambores de lluvia de bronce.
Estos detalles no solo embellecen el espacio, sino que también cuentan una historia sobre la cultura tailandesa y su rica herencia artesanal.
Un lobby vibrante y acogedor
El lobby del resort ha sido renovado para inyectar vida y color, convirtiéndose en un punto de encuentro vibrante para los huéspedes. Nagata y su equipo decidieron mantener el mobiliario, pero lo renovaron con nuevos colores y tapizados, inspirándose en las palmeras locales y el azul vibrante de la bahía.
Este espacio actúa como un preludio a la experiencia culinaria que ofrece el resort. La transformación del lobby y de los restaurantes Ta-Krai y Sakura ha sido un verdadero homenaje a los sabores locales, manteniendo elementos que los huéspedes habituales adoran, mientras se les añaden toques modernos. El objetivo es crear un ambiente acogedor que evoque la calidez de un hogar tailandés.
La experiencia gastronómica reinventada
Con un total de 11 opciones de restauración, el JW Marriott Khao Lak Resort & Spa se posiciona como un destino culinario en sí mismo. Cada restaurante ha sido diseñado para ofrecer una experiencia única y memorable:
- DRIFT Beach Bar & Grill: Un espacio que celebra la experiencia de la parrilla con carnes de alta calidad y mariscos, fusionando influencias mediterráneas.
- Sala Restaurant & Pool Bar: Ofrece comida tailandesa y asiática en un entorno familiar y acogedor.
- Olive Restaurant: Esta experiencia italiana galardonada ha sido completamente renovada, ofreciendo un ambiente fresco y moderno.
Además, el JW Garden cultiva hierbas orgánicas y otros ingredientes naturales que se utilizan en los restaurantes, las clases de cocina y los tratamientos de spa, promoviendo así un enfoque sostenible y saludable.
Detalles únicos en cada rincón
El restaurante Ta-Krai ha sido diseñado para evocar la sensación de un hogar tailandés. Se han mantenido los techos y ventanas originales, mientras que se han añadido paneles de pared en forma de H y elementos decorativos de mimbre obtenidos en mercados locales, creando un ambiente auténtico y acogedor. Además, se incorporaron mosaicos personalizados en patrones locales, aportando un toque vibrante.
Por su parte, el restaurante Sakura ha dado un giro artístico con la colaboración del tatuador local Luke Satoru. Sus murales inspirados en flores de cerezo transformaron los paneles de luz en una obra de arte única, evitando clichés y ofreciendo un aire masculino a un tema tradicionalmente femenino.
Un enfoque en la sostenibilidad y la autenticidad
La renovación del JW Marriott Khao Lak no solo se centra en la estética, sino también en la sostenibilidad y la conexión con la comunidad local. Cada elemento ha sido cuidadosamente considerado para mantener un equilibrio entre el lujo y la autenticidad. La incorporación de materiales locales y artesanos no solo embellece el resort, sino que también apoya la economía local.
La atención al detalle se refleja en cada aspecto del diseño, desde las habitaciones hasta los espacios comunes. Este enfoque asegura que los visitantes no solo disfruten de un lugar para descansar, sino que también se sumerjan en la cultura tailandesa de manera respetuosa y enriquecedora.



























